Hábitat Valencia 2026: lo que viene, lo que continúa y lo que se va…
Hay ferias a las que uno llega buscando novedades y sale pensando en otra cosa.
Después de recorrer Hábitat Valencia 2026, nuestra sensación no es que todo haya cambiado de repente. Más bien al contrario. Muchas de las tendencias que ya llevamos unos años viendo siguen ahí, pero están cambiando de aspecto, de materiales y, sobre todo, de intensidad. Y creemos que ahí está lo verdaderamente interesante.
Esta vez hemos querido mirarlo de una manera diferente, no enumerar una lista de tendencias, sino separar lo que hemos visto en tres grupos: lo que viene, lo que continúa y lo que se va… Porque quizá las tendencias más interesantes no sean las que aparecen de repente, sino aquellas que empiezan a transformarse delante de nuestros ojos.

LO QUE CONTINÚA
Verde, azul y terracota: la tendencia no desaparece, evoluciona

Hay colores que llevan ya varias temporadas acompañándonos y que, después de visitar Hábitat, podemos decir que siguen teniendo recorrido. El verde, el azul y el terracota continúan presentes. Pero esta vez no nos han llamado tanto la atención por ser colores de moda, sino por la manera en la que se están utilizando.
- Un verde puede
- ser aterciopelado, mate, brillante o profundo.
- Un terracota puede convertirse en un tono sofisticado cuando se combina con madera o piedra.
- El azul puede alejarse de aquella imagen más fría para convertirse en un color cálido y envolvente dependiendo de los materiales que lo acompañen.
Por eso no creemos que estos colores se estén marchando, sino que Están madurando. Y quizá sea precisamente, así como sobreviven las tendencias: dejando de ser una novedad para convertirse en parte de un lenguaje.
Esta percepción encaja además con una de las líneas que la propia feria ha señalado este año: el color entendido como una herramienta de personalización, dentro de espacios cada vez más naturales, cálidos y sensoriales.
LO QUE VIENE
El burdeos entra en escena

Si hubiera que escoger un color de todos los que hemos visto en Hábitat 2026, para nosotros hay uno que gana claramente. El burdeos o vino tinto, o esos tonos rojizos profundos que están a medio camino entre el rojo y el marrón.
Ha sido, sin duda, uno de los colores que más hemos encontrado durante el recorrido por los stands, y lo interesante no es únicamente la frecuencia con la que aparecía, sino lo que transmite. Después de varias temporadas dominadas por espacios claros, neutros y paletas muy suaves, empiezan a aparecer colores con mucha más profundidad. Tonos que n
o buscan únicamente iluminar una estancia, sino darle carácter.
El burdeos puede aparecer en un sofá, en una butaca, en una cortina, en una pieza lacada o simplemente en pequeños elementos que cambian por completo la atmósfera de una estancia, y creemos que no es casualidad, ya que cada vez buscamos interiores menos impersonales y más nuestros. Espacios que no parezcan sacados de una fotografía de catálogo, sino lugares donde realmente apetezca estar. Y el burdeos, más que decorar, envuelve.
También encontramos señales parecidas fuera de la propia feria. En análisis recientes del diseño de 2026 empieza a verse una evolución desde el beige hacia marrones más intensos y maderas más oscuras, en una dirección que apunta a interiores más cálidos y profundos.
El mueble deja de querer desaparecer
Esta es probablemente una de las sensaciones que más nos ha acompañado durante la visita. Durante años, el mobiliario ha tendido hacia un minimalismo muy limpio: líneas rectas, superficies lisas, pocos materiales y piezas que parecían querer integrarse en la estancia hasta casi desaparecer. Pero en Hábitat 2026 hemos visto algo diferente, El mueble vuelve a tener presencia.
Y no lo hace necesariamente mediante formas extravagantes, sino a través de la combinación de materiales: Madera con lacas, combinaciones con metal o acero, con tejidos con estructuras más contundentes o con superficies pétreas combinado con materiales más cálidos, y por supuesto diseños con formas curvas t envolventes.
Hay una inspiración evidente en algunos códigos del mid century, pero reinterpretada de una manera mucho más contemporánea. No se trata de volver a los años cincuenta o sesenta. Se trata de recuperar algo que funcionaba muy bien en aquella época: la capacidad de mezclar materiales, cuidar las proporciones y convertir el mueble en una pieza con personalidad. Las formas curvas ayudan mucho en esta evolución. Suavizan las estructuras y hacen que las piezas resulten más acogedoras y lo vemos mas presentes en sillas y sofás más envolventes y mesas mas ligeras y con formas mas amables.
La mezcla de materiales sustituye a la pieza demasiado perfecta

Quizá esta sea una de las grandes diferencias respecto a años anteriores. Antes buscábamos que todo coordinara y ahora parece que queremos que todo dialogue. Esta claro que hay menos preocupación por conseguir que cada elemento pertenezca exactamente a la misma colección y más interés por crear composiciones que tengan personalidad. Y esta mezcla hace que los ambientes resulten mucho más ricos.
Una mesa no tiene por qué ser únicamente de madera, y una silla puede combinar madera y metal. Un aparador puede mezclar una laca con una estructura metálica. Una superficie pétrea puede convivir con un tapizado…
LA ARTESANÍA VUELVE A TENER MUCHO QUE DECIR
Lo hecho a mano deja de ser un complemento
Otra de las cosas que más nos ha llamado la atención ha sido la presencia de lo artesanal, y no hablamos de la típica pieza artesanal colocada estratégicamente para dar un toque de calidez. Hablamos de artesanía formando parte del propio lenguaje del interiorismo.
Piezas donde se percibe el material y, en algunos casos, también la mano que hay detrás. Esto nos parece especialmente interesante porque la artesanía está dejando de asociarse exclusivamente a lo tradicional y pasa a formar parte de nuestros ambientes conviviendo con otros acabados como lacas o metales y hasta con una pieza de diseño o con una arquitectura muy limpia.
La propia Hábitat 2026 está poniendo un énfasis explícito en la artesanía como parte de su propuesta y la feria plantea incluso este ámbito bajo el concepto de “the new luxury”. Hoy el lujo no siempre tiene que ver con algo brillante, exclusivo o excesivamente llamativo, para nosotros por ejemplo tiene tiene que ver con lo bien hecho y como se hace presente a través de texturas, acabados…
LA PIEDRA YA NO SE QUEDA EN LAS PAREDES
El travertino entra en el mobiliario

Otra de las grandes señales que nos llevamos de la feria es el protagonismo creciente de los materiales pétreos, especialmente del travertinos y los porcelánicos. Estamos acostumbrados a encontrar piedra en suelos, revestimientos, encimeras o baños. Lo que cada vez encontramos más es piedra formando parte del propio mueble.
Piezas de mobiliario donde el material pétreo deja de ser un acabado secundario para convertirse en parte esencial del diseño. El travertino aporta algo que encaja perfectamente con todo lo demás que hemos visto: tiene textura, tiene dibujo, tiene imperfecciones y tiene presencia.
Y los porcelánicos permiten reinterpretar este lenguaje en una gran variedad de formatos y aplicaciones. Aquí vuelve a aparecer una palabra que se repite en toda la feria: materialidad. La sensación de tocar, de combinar una piedra con una madera. Los materiales ya no quieren funcionar de manera independiente sino de una composición.
LO QUE SE VA
El minimalismo frío
Aquí queremos hacer una aclaración. No creemos que el minimalismo vaya a desaparecer, ni mucho menos. Lo que sí creemos que empieza a quedarse atrás es una determinada manera de entenderlo: el minimalismo llevado al extremo, ese interior en el que todo tenía que ser neutro, con superficies lisas. Después de Hábitat 2026, tenemos la sensación de que el péndulo empieza a desplazarse. Seguimos queriendo orden, líneas limpias y espacios equilibrados Pero ahora queremos también textura, color, materia y personalidad. El minimalismo no desaparece. Se humaniza.
LO QUE REALMENTE ESTÁ CAMBIANDO
Después de recorrer la feria, quizá lo más interesante sea que ninguna de estas tendencias funciona de manera aislada.
El burdeos tiene sentido porque aparece junto a materiales más cálidos.
La madera gana fuerza porque se combina con metales y lacas.
Las curvas funcionan porque hacen que los muebles resulten más envolventes.
La artesanía encaja porque aporta textura y autenticidad.
El travertino funciona porque introduce una materia diferente.
Y todo ello consigue algo que creemos que está pasando en el interiorismo: los espacios empiezan a tener más capas.
La propia organización de Hábitat resume buena parte de esta evolución hablando de espacios más cálidos, táctiles, flexibles y personalizados, con materiales naturales, formas envolventes y soluciones adaptables. Y esa definición nos encaja bastante con lo que nosotros hemos visto.
NUESTRA CONCLUSIÓN
Si tuviéramos que resumir Hábitat 2026 en una sola idea, no hablaríamos de un color, un material o una forma.
Hablaríamos de personalidad. El color continúa, pero se vuelve más profundo, los colores tendencia mencionados anteriormente siguen, pero cambian de piel.
El burdeos aparece con fuerza y aporta carácter.
Los muebles dejan de ser tan minimalistas y recuperan mezclas de materiales, madera, metal, lacas y curvas.
La artesanía gana presencia y el travertino y los porcelánicos se convierten en protagonistas también del mobiliario.
El minimalismo más frío empieza a dejar espacio a interiores más táctiles y humanos.
Al final, quizá no estamos asistiendo a una revolución del interiorismo. Estamos viendo algo mucho más natural: una evolución.
Las tendencias que ya conocíamos no desaparecen de un día para otro. Se transforman, se mezclan y adquieren nuevos matices.
Y quizás eso sea precisamente lo que más nos ha gustado de Hábitat 2026. Que, más que decirnos qué debemos poner en casa, nos ha dejado una pregunta mucho más interesante: ¿Cómo queremos sentirnos en ella?
Y todo parece indicar que la respuesta pasa por espacios con más color, más materia, más textura y, sobre todo, mucha más personalidad.
Una última lectura que nos llevamos de la feria
Hay una frase que podría resumir todo lo que hemos visto: lo perfecto empieza a dejar paso a lo personal. Y quizá esa sea, de todas, la tendencia que más nos interesa.

